En el fútbol se viven todo tipo de circunstancias adversas: una mala racha del
equipo en cuanto a resultados, un bajo rendimiento colectivo en el juego, cambios de
un rol de titular a uno de suplente, una situación complicada personal, etc. Y estos
escenarios no son malos, sino al contrario. Son oportunidades para forjar tanto tu
propio carácter como padre, como el de tu hijo, como hemos mencionado a lo
largo del temario. Por ello, es contraproducente caer en la sobreprotección. En lugar
de eso, es bueno dejar que el niño se enfrente a situaciones difíciles, y acompañarle
durante todo el proceso dándole una guía, un consejo y siendo un buen modelo para
él/ella, pero sin involucrarte directamente ni resolverle tú mismo el asunto.
En relación con este tema, te animamos a que pongas en práctica tanto el Efecto
Pigmalión como la Ley de la Proximidad.
El Efecto Pigmalión se puede definir como la influencia que tienen las creencias y
las expectativas de una persona en la vida de otra, y destaca que el mensaje que le
transmites a alguien influye directamente en su conducta. Es decir, aunque no te
des cuenta, tus creencias, tus expectativas y lo que le digas a tu hijo, afectará en su
comportamiento y en su resultado, especialmente en tu caso que eres su padre/madre
(una figura de referencia). En otras palabras, si le dices a tu hija que es capaz de hacer
algo, va a sentir la confianza y la motivación para llevar a cabo esa acción. Si le dices que
no va a poder hacerlo, ocurrirá lo mismo: no se sentirá capaz de lograrlo…
Te ponemos otro ejemplo aplicado al mundo del fútbol. Imagina que le dices a tu hijo/a
que disfrute del entrenamiento, que dé el máximo de sí mismo y que, si comete un
error, que no se preocupe y se centre en la siguiente jugada. En este caso, el niño se
sentirá motivado, confiado y tranquilo para afrontar dicho entrenamiento. Si, por el
contrario, le dices que tiene que hacer todos los ejercicios bien sin cometer errores y
que, si los comete, puede que ese deporte no sea para él o ella, probablemente no
quiera entrenar más, y si finalmente lo hace, repetirá la creencia que le has transmitido
de que no es capaz de hacerlo bien.
El Efecto Pigmalión es extrapolable a cualquier situación vital y, por ello, es tan
importante los mensajes que le comunicas a tu hijo/a, así como las creencias que le
inculcas como padre o madre porque esto influirá en su programación mental y en que
crea que es o no capaz de lograr lo que se propone.

Por su parte, la Ley de la Proximidad hace referencia a que, si como padre/madre,
eliges sentarte en la grada al lado de aquellos padres que tienen una peor actitud (se
quejan, protestan, menosprecian al árbitro, critican al entrenador o el juego del equipo),
incluso aunque mantengas una buena relación con ellos, será muy difícil que resistas la
tentación de imitar este tipo de comportamientos y actitudes. Si, por el contrario, te
relacionas con padres que muestran una actitud positiva y un óptimo control
emocional, la simple proximidad provocará que tu comportamiento y, por ende, el de
tu hijo/a, comience a parecerse.
Como dice Juanma Lillo, uno de los entrenadores de referencia mundial en la
formación de jóvenes talentos y que, desde hace años, acompaña en los banquillos a
Pep Guardiola, “el fútbol no es una cadena de montaje” en la cual entra un niño y sale
5Introducción
COACHING Y PSICOLOGÍA PARA
PADRES DE FÚTBOL BASE
CONCLUSIONES
siendo futbolista profesional, sino que es un deporte que aporta multitud de cosas
invisibles, y que no se sabe cuándo, pero afloran positivamente a lo largo de la vida. El
fútbol base permite a los niños ser mejores personas, convivir dentro de un grupo y
ser cada día un poquito mejores que ayer.